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APSIL Centro Terapéutico
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Página 1 de 2 Para hablar de Fobias antes debiéramos decir que este trastorno y muchos otros, están comprendidos dentro de los llamados Trastornos de ANSIEDAD.
Y qué es la Ansiedad sino una de las emociones básicas que está presente a lo largo de toda la vida del ser humano.
Esta reacción emocional aparece como defensa en el individuo ante la amenaza de algún peligro. Este mecanismo es automático e inmediato y produce en el sujeto diversos estados de nerviosismo, inseguridad, decisión, indecisión, inquietud, paralización, deseos de huída, temor, etc. Es decir que lo preparan tanto para el ataque como para la fuga.
Cuál sería entonces la diferencia entre ansiedad normal y patológica: en ésta última hay una valoración irreal y distorsionada de la realidad.
La fobia es un incontenible y desmesurado miedo, que impide a la persona que la padece, llevar una vida tranquila normal y libre, cada vez que la situación u objeto a los cuales teme, están cercanos o por aproximarse.
Nadie está exento de experimentar ciertos miedos que se generan a partir de algunas experiencias vividas, pero en general, con el paso del tiempo, podemos sobreponernos y realizar nuestras actividades cotidianas sin que esto se transforme en una dificultad.
La persona que sufre de fobia, tiene miedos que no desaparecen y al agudizarse cada vez más, suelen interferir en el desarrollo normal de su actividad.
La angustia crece cada vez más, lo que genera que, se retraiga, aísle, cambie su carácter, se torne irritable e irracional y hasta suela ser un problema complicado para la familia.
Un paciente en tratamiento cuenta que decide hacer la consulta porque había perdido por completo la autoestima y estaba a punto de perder a su familia (mujer e hijo de 4 años).
Profesional, de 38 años de edad, siempre temeroso a alejarse de su casa. Con el auto tampoco se animaba a recorrer un radio mayor de 15 o 20 cuadras a la redonda, con miedo a circular por autopistas y avenidas muy transitadas.
Al principio pudo disimularlo frente a su novia, hoy madre de su hijo; a quien muchas veces no acompañaba a determinados lugares argumentando cuestiones de cansancio o trabajo. Con el correr del tiempo esto se hizo cada vez más insostenible. Al nacer su hijo la comodidad del vehículo, y la necesidad de trasladarse, por y con el niño y ellos mismos, se hizo sentir. Sin poder argumentar más nada, tuvo que confesar a su esposa que era fóbico, que desde hacía mucho tiempo tenía dificultad al alejarse de la casa y manejar, asociándolo con el fallecimiento de su padre y la enfermedad que lo llevó a la muerte. Razón por la cuál estaba siempre malhumorado y con el ánimo por el suelo.
Los reiterados pedidos de la esposa para que realizara tratamiento psicológico fueron en principio desatendidos, a tal punto se agravó la situación que comenzó a peligrar la pareja; hasta que en el jardín de infantes de su hijo, la psicóloga, pidió una entrevista a los padres, porque la maestra había observado que el niño era retraído y tenía dificultades para hablar bien.
La profesional sugirió ampliar la vida social de la familia con salidas, visitas, paseos, viajes; y al enterarse de la dificultad del padre, le sugirió a éste que realizara una consulta psicológica de inmediato, argumentando que podría ser ésta la causa de los problemas emocionales y madurativos del niño. Esto lo decidió a realizar la consulta e iniciar tratamiento.
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